En cuenta del tiempo.
Eres vida y sueño en una misma palabra, que a veces vuela con el viento, y otras veces irrumpe en mi pecho como nunca nadie había osado antes hacerlo.
Fuiste dolor en palabras que a golpes de cuchillos afilados, dejaban mi alma hecha pedazos.
Has sido renacer en versos, que unieron cenizas y recompusieron la sonrisa de aquellas dos balas perdidas, que como locas vagaban por el aire sin rumbo, sin metas y con la ilusión perdida, malgastada en otras vidas sin vida.
Habías sido lucha en silencio, enfrentándote a los demonios del camino con tan solo el arma de tu alma y de tu corazón hecho añicos.
Fuiste equivocación, dejando tu vida en labios de filo, en carmín de navajas.
Pero hoy eres el alma de las sonrisas distraídas, felices.
Ahora eres verso y rima, en una voz que sueña en alto, porque vive sus sueños.
Ya eres quién buscabas, porque ya encontraste el rumbo de la vida, porque ya soñaste tu destino, porque ya alcanzaste tu meta, porque ya sigues el camino.
Y yo, mientras, he sido dolor sincero en una disimulada sonrisa.
He sido lágrima de lava y tormenta de fuego, que ante mis pisadas, destruían mis sueños.
He sido soledad acompañada en compañía solitaria.
He sido error tras error, caída tras caída y derrota sin más derrota que la de la vida.
Pero ahora, han renacido mis sentidos, he vuelto a ver la vida sin miedo a que me alcancen tus besos.
Porque hoy he descubierto en ti, mi destino.
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