Una historia y un sueño
Para contar esta historia,
necesito contar antes mi sueño.
Y es que siempre he sido soñadora,
de las que aprenden a volar con los pies en el suelo,
de esas, que pueden leer cuentos, mirando el firmamento.
Y él,
él es lo más bonito que ha pasado por mi vida,
con sus buenos días princesa y su cara de poema de amor.
Con todo,
y con nada también.
Esta, es nuestra historia,
la historia de amor más bonita,
y a la vez la más triste que se pudo haber contado.
Una historia, que no cuenta el amor,
sino que lo hace.
Una historia que vivimos y amamos,
en la que amamos la vida viviendo el amor.
Y nos follamos las sonrisas,
haciendo de la vida,
un chiste.
Y es triste,
que los doscientos kilómetros entre nosotros,
hayan sido la menor distancia que hemos sentido.
Y es triste lo lejos que estábamos,
cuando nos distanciaban centímetros.
Esto te lo cuento a ti,
quién me escucha desde la soledad,
a ti, que estás igual que yo.
A quién le han roto el corazón rompiendo sueños,
y destruyendo la razón.
Es así como me siento,
y siempre he sido más bohemia que poeta,
bueno, no soy poeta, ni tampoco sé escribir.
Solo cuento historias, mi historia, de la única forma con la que mi corazón,
no se convierte en texto, sino en rima.
Tengo el don de echar de menos a las personas que se van,
y sueño con darles todo lo que no les di cuando estaban aquí.
Dicen que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde,
pero yo sí lo sé,
y lo dejo volar.
Y mientras, yo sueño que vuelo,
sueño con vivir la vida sin escuchar ni su voz,
ni sus te quiero.
Sueño con esas noches en la playa que te hacen pensar en todo,
y sonreír.
Ya lo ves,
mi vida es puro sueño,
y su ausencia, es mi desvelo.
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